La literatura de Edna Iturralde se desarrolla dentro de un trabajo multicultural, étnico y social. En una época en el que las historias locales y regionales se borran y las huellas de lo íntimo, de lo perteneciente a determinados grupos étnicos, es asunto de pocos o de nadie, una voz que teja historias imaginarias e ingeniosas pero basadas en una seria investigación y que a través de las ficciones lo documente y proyecte, es altamente trascendente. No hay nada más universal que la multiculturalidad; Edna Iturralde descubre los velos de la identidad desconocida o olvidada para proyectarla al resto del mundo.